Familia - ¿Qué pasa con los hombres?

¿Qué pasa con los hombres?

 

En los últimos años, muchas mujeres e inclusive hombres se han hecho esa pregunta. “¿Qué es lo que pasa con los Hombres?” Persona a persona, historia tras historia, siempre hay un punto en común: su “falta de compromiso”. Y eso es justamente lo que la mayoría viene a tratar en consulta. Ya sea tema de pareja o asunto no resuelto con el padre, la raíz siempre es la misma.

Pero realmente, ¿a qué se debe que en las últimas generaciones haya aumentado la tasa de divorcios alrededor del mundo y al mismo tiempo disminuido la cantidad de bodas realizadas?

Con la creciente falta de compromiso en los hombres, así como deseos profundos de prolongar lo más posible la soltería, se hace aún más fuerte la principal causa de ello. La desesperación de las mujeres por “atraparlos”. Es como un círculo vicioso que parece no tener fin. Mientras las mujeres más los persiguen y presionan, ellos más se alejan y se escabullen.

Para comprender mejor esto, es necesario irnos al origen del problema. Que siempre viene en la infancia de cada individuo. Venimos de unas generaciones en donde los hombres eran inflexibles, intolerantes e infieles, en contraste de las mujeres abnegadas, sumisas y engañadas. Los hijos de estos hombres aprendieron que es posible criar una familia en la ausencia. Y las hijas de estos hombres crecieron con un profundo vacío imposible de llenar. El amor y la atención completa de su padre.  Si hacemos una pareja de estos hombres y estas mujeres comprenderemos mejor el patrón que se ha seguido en estas generaciones. Y si además le aumentamos que el feminismo (que no es otra cosa que un movimiento que salió en defensa de las mujeres) ha crecido haciéndoles creer a ellas que son mejores que los hombres y que pueden incluso vivir sin ellos, tenemos la receta perfecta.

Es importante reconocer al sexo opuesto. Apreciar lo que tienen que aportarnos, ya seamos hombres o mujeres. Cada quien tiene un rol muy importante y la pareja viene a complementarlo.

Estos son los roles que se juegan en una pareja:

Como hombres (o figura masculina): ellos deberán ofrecer a la mujer  la estabilidad económica, la protección y la provisión. Aportan seguridad a la casa así como soluciones ante cualquier problema que enfrenten. Muestran la objetividad en los pensamientos y claridad en las ideas y sus emociones son estables en la mayoría de los casos.

Como mujeres (o figura femenina): contienen al hombre, lo animan, confortan y motivan. Se hacen cargo del hogar (sí, incluso si son activas laboralmente les corresponderá el correcto funcionamiento del mismo) atienden a los hijos y aportan el amor y la belleza a la pareja. Sus emociones son desbordadas y necesitan la estabilidad del hombre para equilibrarse.

Estos son los roles que “debería” de jugar cada quien, son las bases del género. Se vale compartir atributos pero nunca intercambiarlos, al menos no en esencia. Cuando eso pasa, comienzan los problemas y reclamos pues cada quién hará cosas que no le corresponden como género, provocando insatisfacción e inseguridad. Nunca un hombre podrá ocupar el lugar de una mujer ni viceversa.

Cuando las mujeres pretenden que su hombre llene los vacíos que dejó su padre se cae en uno de los principales errores en una pareja. Pues intentan poner a su hombre en unos zapatos muy grandes. Es decir, es como si quisiéramos que el hombre del momento pagara las deudas de todos los hombres con las mujeres. Al hacer esto, el enojo con ellos es tan grande que se pierden dimensiones. De ahí la importancia de trabajar los temas con el padre.

La forma más efectiva de tener a un buen hombre a nuestro lado es simplemente siendo una buena mujer. Así de fácil.  Si como mujeres logramos ponernos en nuestro lugar. Ejercer solamente nuestro rol y logramos ver en ellos a un ser humano capaz de lograr grandes cosas, apoyándolo y conteniéndolo. Motivándolo a crecer y a llegar más lejos, sin miedos que provoquen rencores y malos entendidos.  También estar en nuestro lugar significa ponerles y ponernos límites. Que sepan cómo nos gusta ser tratadas. Poniendo las reglas claras desde el principio y sobre todo comprender que ellos no son mujeres con corbata. Que son completamente diferentes y en ello radica el complemento. Tenemos que respetarnos profundamente antes de exigir que nos respeten.

Ellos nos van a tratar tal como nosotras nos tratamos, no podemos pedir respeto si no nos lo damos. Pedimos fidelidad cuando ni siquiera lo somos con nosotras mismas. ¿Cómo exigir que te tomen en cuenta y te atiendan si lo último en tu agenda eres tú?

Una de las mejores tareas previas a la búsqueda de una pareja es escribir una lista de cómo queremos que sea. Tan completa como se pueda. No tengas miedo de ser detallista, escribe que quieres que tenga y como te gustaría que te tratara. Cuáles son los valores que esperas en él o ella. Qué no tolerarías y definitivamente te alejaría de él o ella. Una vez que tengas esa lista, revisa a consciencia qué tanto de ahí lo cumples tú. Y comienza a cambiar esas cosas que no tienes o que están en proceso. Por ejemplo, si te gustaría que el fuera detallista contigo, comienza por ser detallista para ti mism@, consiéntete, ponte atención. Si te gustaría que te respete, respétate cada día un poco más, evita abusos y sobre todo aprende a decir que no.

¿Para qué es este ejercicio? Recuerda que todos funcionamos como un espejo. Nuestra pareja viene a reflejar lo que no queremos ver en nosotros mismos. Trae como regalo el ayudarnos a resolver a través de él o ella las situaciones en el pasado (normalmente con los padres) que no resolvimos en la primera oportunidad. De forma que si tu pareja o prospecto tiene cosas que no te gustan o que verdaderamente te molesta, revisa honestamente que hay de eso en ti. En medida que resuelvas eso, tu pareja dejará de reflejarla. Conviértete en el mejor espejo para que aparezca tu mejor reflejo. Identifica y trabaja todos los temas que te tienen estancada con respecto a las falsas creencias con los hombres. ¿De dónde vienen? ¿Quién te las enseñó? Y trabaja para reprogramar tu mente y tu inconsciente. Todas esas creencias las aprendiste y no siempre de la forma correcta. Solo cambiándolas es como el resultado cambia.

La Terapia de Arcoiris es una herramienta poderosa para trabajar todos y cada uno de los temas que te desequilibran en la vida, directamente desde su origen.

Autor: Lic. Gloria González

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